El Callejón del Indio Triste de Zacatecas
Un tiempo después del dominio de los españoles hubo un evento que en la actualidad se hizo leyenda. Era el año 1548 y el pueblo de Tlacuitlapán estaba desolado porque el señor Tlácuitl, se encontraba moribundo en su prisión. Su
El Callejón del Mono Prieto y su Bruja
Leyenda de Zacatecas. A la señora Doña Marciana Castillo le decían bruja, un alias bien ganado porque llevaba una vida extraña y misteriosa. Su casa estaba aislada de las demás, que formaban una antigua calle el de La Merced. Una
El Callejón del Aguacate: Su oscura leyenda
Leyenda de Coyoacán México. En este lugar se oyen gemidos y llanto de un niño que muchos aseguran que su rostro de sufrimiento se forma en el árbol. En una calle angosta llena de casas coloniales y sombríos mitos. En el centro de
El callejón del suspiro: La muerte los unió
Leyenda de México. ¡Dios mío, dios mío he casado a una muerta, gritaba el cura! A mediados del siglo XVII en la Nueva España era prodigiosa en aparecidos y fenómenos sobrenaturales, en aquel enmonces todas las noches un ser
El Callejón del Tecolote: Reunión de brujas
Leyenda de Guanajuato. El primer camino de herradura para comunicar a la ciudad, era por la cuesta del callejón del Tecolote. En el año 1557 llegó don Perafán de Rivera con la imagen de la virgen de Guanajuato. Por esa pendiente pasaba
El callejón del infierno de Guanajuato
Leyenda de Guanajuato. Era el Siglo XVII, para Guanajuato era el Siglo de Oro. La inmensa riqueza nativa guardada en las montañas dio motivo de su esplendor que se tejieran fantasías de la ciudad. La fama de la ciudad corrió por todo el
La dama viajera, del callejón de Santa Inés
Leyenda de México. Corría los años 1789. La dama sostuvo con las manos la compuerta para que no abriera y entrara el agua de la laguna y se inundara el lugar. la señora distinguida con ropa negra y aplicaciones de plata era seguida por
El callejón del Muerto era solitario y sombrío
Leyenda de México. Ahora es la calle Republica Dominicana. Corría los años 1600. En la ciudad de Manila se deslizaba la vida de don Benito Bernáldez, de pronto su esposa fallece y a él se le acabó su tranquilidad le vino una